Mar Gutierrez Morales

Mar de yoga - Somos Plenas - Matriz

Hola, bienvenida/o! 

Si has llegado hasta aquí, probablemente tu cuerpo te esté pidiendo algo.

  • Quizá soltar tensión.
  • Quizá moverte mejor.
  • Quizá ganar fuerza, calma o espacio interno.
  • O simplemente volver a sentirte a gusto dentro de él.

Mi nombre es Mar Gutiérrez y mi trabajo es acompañar a las personas a habitar su cuerpo de una forma más consciente, más capaz y más viva y más saludable, para que puedan sostener su día a día —y su vida— con más bienestar, claridad y equilibrio.

Lo hago a través del yoga. Llevo ya 25 años enseñándolo.

Un yoga real, adaptado, profundo.
No para forzarnos, sino para vivir mejor dentro del cuerpo que tenemos.

Cuando el cuerpo empieza a pedir atención

Mi camino con el yoga no empezó buscando grandes promesas espirituales.

Empezó con una espalda y un cuello tan tensos que el dolor era constante y con una sensación bastante clara de que la vida, tal y como la estaba viviendo, pesaba más de lo que debería.

Tenía veintiocho años, licenciada en Psicología, un trabajo estable y todo aparentemente “bien colocado”. Pero por dentro había rigidez, ruido y muy poco espacio.

Probé muchas cosas: fisioterapia durante meses, estiramientos, fuerza de voluntad.

Hasta que tanto el fisioterapeuta como yo entendimos algo importante: mi cuerpo no necesitaba más corrección, necesitaba otra forma de escucha: volverse más fluido, cambiar su postura, fortalecerse y abrirse.

El yoga como punto de inflexión

Y el yoga llegó ahí. Primero aflojó mi cuerpo y le devolvió espacio. Después empezó a calmar mi mente. Y poco a poco me devolvió algo esencial: presencia, ligereza y conexión conmigo misma.

El yoga me mostró algo esencial: que todo lo que somos pasa por el cuerpo.

Comprendí que las emociones no se “arreglan” solo hablando de ellas, porque viven en la respiración, en la tensión muscular, en la postura, en el sistema nervioso.

Esa comprensión me atravesó por completo. Me enamoró… y me mostró con claridad cuál era —y sigue siendo— mi vocación: trabajar desde el cuerpo como camino de salud, conciencia y transformación real.

Desde entonces me he formado en distintos estilos de yoga: (Iyengar, Anusara, Yin Yoga, Power, Sivananda), meditación, trabajo miofascial, psicología transpersonal, estilo de vida y salud integrativa.

No por acumular títulos, sino para comprender el cuerpo en profundidad y poder integrar en mis clases lo mejor de cada enfoque.

Cada estilo de yoga aporta algo distinto: fuerza, movilidad, estabilidad, regulación, presencia.

Yo los combino para trabajar el cuerpo de forma completa y acompañar procesos reales de salud, longevidad y vitalidad.

Mi forma de entender y enseñar yoga

Hoy tengo algo muy claro: el cuerpo no se equivoca.

A veces se tensa, duele o se cierra… pero siempre está intentando ayudarnos.

Por eso, en mis clases no busco cuerpos perfectos ni experiencias espectaculare, sino algo mucho más valioso:

  • Cuerpos más cómodos de habitar
  • Más fuertes, sin rigidez
  • Más móviles, sin exigencia
  • Más presentes, sin dramatismo

Trabajo desde una mirada integradora, donde cuerpo, mente y emoción no se separan, y donde el yoga se convierte en una herramienta real de salud, longevidad y bienestar.

Acompaño a mujeres y hombres en clases presenciales de yoga orientadas a la longevidad, pensadas para sostener la vida con más calidad hoy… y dentro de muchos años. Camino contigo, comparto lo que sé, lo que he vivido… y lo que sigo aprendiendo.

Si algo quiero que sientas al practicar conmigo es esto:

  • Confianza en tu cuerpo
  • Calma en la mente
  • Ganas de vivir con más presencia y disfrute

La madurez femenina

Siempre me he sentido profundamente llamada por lo femenino. Por nuestros ciclos, por nuestra conexión con la vida y por la inteligencia del cuerpo de las mujeres. Con la llegada de mi perimenopausia —y después la menopausia— esa llamada se volvió clara.

En mi propio cuerpo entendí algo que llevaba tiempo viendo en otras: esta etapa no va de perder, sino de recolocarse.

  • De soltar capas.
  • De escucharnos con más honestidad.

Ahí sentí con fuerza que esta transición no es un final, sino una puerta. Un momento vital con un enorme potencial de claridad, creatividad y verdad.

Hoy acompaño a mujeres en esta etapa desde una mirada vivida, respetuosa y sin miedo, convencida de que la madurez femenina puede ser una de las etapas más plenas de la vida: cuando tenemos cuerpo, conciencia y movimiento para habitarla.

Bienvenida a Mar de Yoga.

Un espacio para volver al cuerpo.
Para cuidarlo.
Y para vivir mejor dentro de él.

No te pierdas nada


Recibe en tu email toda la información sobre talleres, retiros, ofertas... ylo último sobre la plataforma online somosplenas :)

Te has unido correctamente 🫶🏻